Para fabricar ladrillos se utiliza un molde o punzón. Es una herramienta que se emplea para dar forma a la arcilla u otros materiales, que luego se cuecen en un horno para producir ladrillos. Los moldes suelen ser de hierro fundido o acero y se diseñan según las dimensiones y los detalles específicos necesarios para fabricar un tipo particular de ladrillo.